Las calles se convierten en escenarios artísticos.

La espera del cambio de luz en los semáforos suele ser irritante para muchos conductores de Guayaquil, pero Jorge Vera, de 19 años de edad, un malabarista de la calle, logra que la espera sea más llevadera.
Con su espectáculo se encarga de distraer a las personas que aguardan por la luz verde. Vera nació en Guayaquil y lleva 5 años mostrando en las calles su función de “la cuerda floja”. Este oficio lo aprendió como una alternativa para ganar dinero, luego de que sus padres se divorciaran.
“La cuerda floja la practico desde que tenía 8 años, cuando trabajé en un circo”, recuerda.
Su jornada empieza a las 07:00, cuando sale de su casa ubicada en la 45 y Francisco Segura (suroeste). De ahí suele acudir a uno de los 4 puntos de trabajo que tiene: 11 y Venezuela (suburbio), La Garzota (diagonal a la gasolinera Terpel de la Av. Guillermo Pareja), Alborada (diagonal a Plaza Mayor) y Mall del Sur.
En uno de esos puntos trabaja de 09:00 a 12:00, almuerza, y a las 13:00 reanuda su exhibición junto a sus dos colaboradores: Manuel Herrera, de 20 años, un amigo de infancia, y Nathaly Reyes, de 33 años, su novia desde hace 8 meses. “Estoy agradecido con mi maestro (Jorge Vera), por él tengo un trabajo honrado y entretengo a muchas personas”, comenta Herrera. Vera y sus ayudantes logran recaudar cerca de $100 diarios. “El dinero que ganamos lo repartimos entre los tres. Esto nos sirve para ayudar a nuestras familias y sobrevivir”, relata.
Fuente: El Telegrafo.















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