Señales que indican una flora intestinal dañada

La flora intestinal, conocida como flora gastrointestinal, microflora o microflora gastrointestinal, es el conjunto de millones de bacterias que viven dentro de nuestro organismo.
Estos microorganismos pueden ser hongos, levaduras, bacterias e incluso virus. Pero no te asustes, estas bacterias lejos de ser dañinas, aportan gran cantidad de beneficios. Así, su equilibrio incide directamente en la salud de cada persona.
En pocas palabras, el intestino humano es un gran puente entre el medio externo e interno, pues realiza dos funciones importantes:
Nutrición. Procesa los alimentos por medio de la digestión y absorbe los nutrientes para sustentar y fortalecer a nuestro cuerpo.
Defensa. La estructura intestinal, como sucede con un sensor, reconoce los elementos externos que son benignos o malignos para el cuerpo.
Si los reconoce como nutrientes, los asimila, pero en caso de detectar alguna agresión, activa sistemas de prevención y rechazo para proteger al organismo.
Existen algunos síntomas que permiten identificar cuando algo no está bien con nuestra flora gastrointestinal.
Las señales más importantes son las siguientes:
* Hinchazón abdominal.
* Estreñimiento.
* Diarrea frecuente.
* Olores desagradables en las heces.
* Eructos, gases, flatulencias.
* Dolor abdominal, cólicos y molestias intestinales.
* Incremento de las infecciones.
* Problemas digestivos e intestinales.
* Lengua blanca.
* Intolerancias alimentarias.
* Síndrome de colon irritable.
* Dolor de articulaciones.
¿Qué hacer para regenerar y proteger la microbiota?
Para que la microbiota esté en buen estado es vital seguir pautas sencillas, como las que presentamos a continuación:
* Consumir alimentos en lugares con buena higiene.
* Cocer los alimentos de manera adecuada.
* Lavar los alimentos antes de consumirlos.
* Seguir una dieta rica en fibra, en la que se incluya cereales integrales, verduras y fibra.
* No abusar del azúcar ni de los carbohidratos refinados.
* Es recomendable comer lenta y pausadamente, masticando los alimentos para su buen proceso.
* Consumir productos como yogurt, probióticos y prebióticos, pues contienen bacterias vivas, además de estimular el crecimiento de bacterias buenas.
* Reducir el consumo de grasas animales.
* Tener cuidado con los tratamientos médicos que conlleven el consumo de antibióticos, pues estos eliminan bacterias de manera indiscriminada.















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