Una descarga eléctrica le quitó un brazo pero no las ganas de trabajar.

Alfredo Manzaba cree que tiene un propósito y por eso sigue adelante. En el 2010 perdió el brazo derecho.
Una descarga eléctrica lo mutiló. Fueron cerca de 13.800 voltios que afectaron su humanidad cuando estaba trabajando en una empresa en Ambato.
Esa descarga lo mantuvo 20 días en coma y a consecuencia de eso perdió su extremidad superior y sufrió daños en su espalda, que además lo dejaron sufriendo de problemas respiratorios.
“Lo más triste en la vida es despertar de un coma y ver que te falta algo de tu cuerpo, es algo que no se puede explicar, pero aquí estoy y si Dios me dejó será por algo y tendré que cumplir con su propósito”, indicó.
Alfredo aseveró que habita con dos hermanos y su papá, y sin embargo él es quien ve por ellos a pesar de su discapacidad física.
En cuanto a su mamá, añadió que es un dolor despertar y ya no encontrarla, debido a que por un infarto ella dejó este mundo, mencionó entre lágrimas Alfredo.
“Ahora sólo me queda disfrutar de lo que me quede de vida. Mis amigos también son parte importante, ya que siempre me visitan y compartimos buenos momentos”, sostuvo.
Manzaba declaró que cuando está con sus amigos es uno más del grupo y nadie lo discrimina; junto a sus “panas” del alma prepara comida y conversan, celebran los cumpleaños y pasan momentos amenos, olvidándose de los malos momentos a los que le ha tocado enfrentarse en la vida.
Con mucha nostalgia, Alfredo dijo no darse por vencido y gracias a una indemnización y una jubilación puede sobrevivir, además indicó que le gustaría viajar y conocer el país. Una de sus aspiraciones es instalar un negocio propio.
Alfredo vive con sus dos hermanos y su papá, quienes sufren de discapacidad. Su padre tuvo una caída y desde ese entonces perdió la memoria.
La familia Manzaba-Manzaba habita en la calle Filamir Vélez, diagonal al Club Naútico del cantón Pichincha.















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