Violencia termina en muerte de esposos.

Cuando los policías llegaron a la vivienda, ubicada en la calle Vicente Pacheco y Francisco Pérez Gordillo, sector del cementerio parroquial.
Se encontraron con los padres del niño inmóviles, y a un pequeño, de cinco años, que también lloraba en un rincón del dormitorio.
El hecho fue notificado al ECU-911, entidad que de inmediato despachó un equipo de socorristas del Cuerpo de Bomberos Cuenca.
Que avanzó desde la estación Guangarcucho, pero cuando arribaron, solo pudieron comprobar que, Rafael Severo Juela, de 32 años, y su esposa Brenda Elizabeth Ayabaca, de 27 años, no tenían signos vitales.
Diligencia
Mientras el personal de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros, Dinased, y de Criminalística efectuaban el levantamiento del cadáver, llegaron los familiares de las víctimas.
Entre ellos estuvo Manuel de Jesús Juela, quien dijo no encontrar explicación sobre la actitud de su sobrino, lamentó que los hijos de la pareja hayan sido testigos de tanta violencia.
La fiscal, Elizabeth Balarezo, informó que la mujer se encontraba sobre la cama y el hombre en el piso, recostado contra la puerta de la habitación.
Indicó que se presume que ella fue ahorcada con una bufanda y luego él se quitó la vida de un disparo con un arma de fuego.
Entre los indicios del presunto femicidio y suicidio están los teléfonos celulares de la pareja, una escopeta y otros objetos que servirán para esclarecer las circunstancias, en las que se produjo el incidente en terminó con la muerte del agresor y su víctima.
Consternación
La presencia de la ambulancia del Cuerpo de Bomberos y de varios vehículos policiales alarmó al vecindario, que en gran número se congregó en los alrededores de la vivienda, para averiguar qué sucedió.
Unos vecinos comentaban que se les veía como una pareja que se llevaba bien, otros afirmaban que tenían frecuentes problemas.
Que incluso les llevó a separarse, pero luego volvieron a reunirse, por esa razón creen que la relación tuvo un desenlace fatal.
René Lucero, presidente de la Junta parroquial, manifestó que era la primera vez que ocurría un hecho de esa naturaleza, por eso, la gente estaba consternada y alarmada, al ver los niveles de violencia a los que llegan algunos matrimonios.















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