Cae alto mando de alias ‘Guacho’.

‘Reinel’ era el encargado de la custodia de los periodistas que fueron secuestrados en Ecuador en marzo pasado y asesinados cuando estaban en cautiverio.
La Fiscalía colombiana detalló en un mensaje difundido en sus redes sociales que capturó en el municipio de Santander de Quilichao, en el departamento del Cauca, a Vargas Cuajiboy, quien es el cuarto en la línea de mando del grupo disidente de la exguerrilla de las FARC autodenominado “Frente Oliver Sinisterra”.
Las autoridades ecuatorianas y colombianas atribuyen a ese grupo el secuestro el pasado 26 de marzo del periodista Javier Ortega, del fotógrafo Paúl Rivas y del conductor Efraín Segarra, que habían ido a la zona fronteriza para elaborar un reportaje para el diario El Comercio sobre la crisis de seguridad en la región.
Poco después esa disidencia, liderada por Walter Patricio Arizala Vernaza, alias ‘Guacho’, asumió la autoría del secuestro y el 13 de abril el presidente Lenín Moreno confirmó el triple asesinato.
La Fiscalía colombiana anunció también que “obtuvo orden de captura” contra ‘Guacho’ como “principal determinador del secuestro de los periodistas ecuatorianos”.
Víctimas. A ese grupo de disidentes también se le atribuye el secuestro y asesinato de Katty Velasco Pinargote y Óscar Villacís Gómez, una pareja que había viajado a Esmeraldas y fue raptada.
El secuestro de la pareja fue informado el pasado 17 de abril por el Gobierno de Ecuador, que divulgó en ese momento un video en el que se ve a Velasco y a Villacís amarrados y vigilados por hombres armados con fusiles.
Los cuerpos de los periodistas y de la pareja fueron hallados en los últimos días en una fosa en una zona selvática del municipio de Tumaco, una de las regiones más convulsas de Colombia, donde operan bandas de narcotraficantes, disidencias de las FARC y otros grupos que se disputan las rutas de la
cocaína y los cultivos de coca.
En lo que va del año, ‘Guacho’ ha sido responsabilizado por la muerte de cuatro soldados ecuatorianos y cinco civiles.
Por la cabeza del narcoterrorista, el que según las autoridades “está cercado”, se ofrece una recompensa de 230 mil dólares.















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