Soluciones para la urticaria crónica

Si una roncha pequeña, hinchada y rosada causa mucha comezón, imagine las de varios centímetros de diámetro, que forman imágenes ‘geográficas’ separadas por áreas de piel normal.
Según la dermatóloga Blanca Almeida Jurado, esas ronchas o habones se deben a una condición llamada urticaria que puede ser aguda o crónica. La primera dura menos de seis semanas; la segunda, más, y puede estar ligada a enfermedades sistémicas, aunque a veces no se logra determinar la causa y se denomina urticaria crónica idiopática.
La dermatóloga española Ana María Giménez-Arnau explica que el habón es consecuencia de la liberación de histamina por parte de una célula cutánea llamada mastocito. “El habón se manifiesta como un enrojecimiento que pica intensamente, aumenta de tamaño y en minutos adquiere un grosor central a consecuencia del edema (hinchazón) con una rojez periferia”.
Las lesiones, indica, son por definición evanescentes en sí mismas, en horas. Sin embargo, unas nuevas aparecen en otras zonas del cuerpo.
“La aparición recurrente de estos episodios durante más de seis semanas requiere medicación continuada durante meses. Entonces hablamos de urticaria crónica, que se controla y remite”, asegura Giménez-Arnau.
La urticaria como tal, agrega Almeida, afecta solo a la piel, pero en determinadas ocasiones puede presentarse en conjunto con otra reacción muy grave conocida como angioedema, el cual es una afectación profunda de tejidos alrededor de ojos, labios, tronco, genitales y extremidades; o con shock anafiláctico, que puede aparecer sin daño en la piel y afecta las vías respiratorias.
Según la alergóloga y pediatra holandesa Désirée Larenas-Linnemann, como el angioedema es un extremo del espectro de la urticaria, su tratamiento es igual.
Exámenes necesarios
El alergólogo Iván Chérrez Ojeda explica que la urticaria crónica está asociada a una menor calidad de vida y a enfermedades como hipertensión, asma, rinitis, depresión, ansiedad y enfermedades autoinmunes.
Para diagnosticar hay que hacer varios exámenes: búsqueda de parásitos, alergia, enfermedades autoinmunes o de tiroides.
Incluso, dice Almeida, en los casos de ronchas persistentes de más de 24 horas (la misma lesión) y que al borrarse dejan áreas pigmentadas (café), es necesario realizar una biopsia para descartar urticaria vasculitis, una manifestación de enfermedad sistémica generalmente del tejido conectivo o ciertas infecciones.
Varios medicamentos
Para tratar la urticaria, refiere Almeida, es importante determinar la causa y retirarla: tintes de cabello, perfumes, detergentes, lociones, cremas, telas, caspa de gato, químicos, plantas, medicamentos. No son necesarios tratamientos locales específicos, a menos que el paciente sospeche de algún producto para la piel.
“Hay casos en que las ronchas se deben a infecciones por virus o bacterias, situaciones en las cuales solo se debe dar tratamiento con antihistamínicos de segunda generación, de ser necesario combinados con los de primera generación; solo en casos específicos se justifica el uso de cursos cortos de corticoides”.
En cambio, la urticaria crónica, explica Giménez-Arnau, se trata evitando los efectos de la histamina en los nervios periféricos y en los vasos sanguíneos. Se bloquean los receptores donde este mediador actuaría con el empleo de antihistamínicos de segunda generación en dosis altas de forma continua oralmente”.
Giménez-Arnau y Chérrez concuerdan en que para los casos de urticaria crónica idiopática si no hay respuesta a los antihistamínicos, se recomienda evitar la degranulación del mastocito inhibiendo su activación por la inmunoglobulina E. Para ello se administra subcutáneamente un anticuerpo monoclonal llamado omalizumab, que ha demostrado ser eficaz y seguro, permitiendo controlar la urticaria crónica”.















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