IESS AUMENTÓ EN 189% PAGOS DE PENSIONES POR RIESGO LABORAL EN ECUADOR

Una llanta se reventó y desestabilizó el carro que manejaba Diego, la tarde del jueves 16 de agosto de 2018.
Lo último que recuerda este guayaquileño de 31 años es que el vehículo dio varias vueltas de campana, a la altura del desvío hacia la comuna Juntas del Pacífico, cerca del km 27 de la vía a la costa.
Diego, un supervisor de proyectos de riego, volvía a Guayaquil tras recorrer varias haciendas bananeras. La empresa en la que trabaja instala sistemas de riego en zonas agrícolas.
“Tuve dos lesiones graves, una en la cabeza y otra en el brazo izquierdo. Perdí la conciencia”, recuerda Diego al relatar su accidente laboral, uno de los 22.232 que se registraron en el país en el 2018, según los datos de la Dirección General de Riesgos del Trabajo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS, que menciona entre las provincias con más casos a Guayas, Pichincha, Los Ríos, Manabí y Azuay.
Un accidente laboral, según lo considera el IESS, es “todo suceso imprevisto causado por la actividad relacionada con el puesto de trabajo que ocasione en el afiliado una lesión corporal o perturbación funcional, una incapacidad o la muerte”. También se incluye ahí los accidentes que sufriera el afiliado cuando se traslada directamente desde su domicilio al sitio de trabajo, o viceversa.
A Diego su accidente le causó dos lesiones, una en el cerebro y otra en el brazo izquierdo, por las que debió someterse a varias cirugías. “Me abrieron la cabeza, tengo una cicatriz de oreja a oreja, tenía el cerebro bastante inflamado”, cuenta y reclama que sus familiares debieron retirarlo del hospital del IESS de Los Ceibos, adonde lo llevaron primero, porque no había cirujanos, y luego ingresarlo al hospital del Seguro Teodoro Maldonado Carbo.
Ahí estuvo por 40 días hasta que le dieron el alta y le recomendaron una segunda cirugía de la cabeza y fisioterapia para su brazo. “La cita de la primera terapia me la dieron para el 28 de diciembre, pero cuando me tocó ya mi brazo estaba muy recuperado, porque hice las terapias por mi cuenta”, se queja Diego, quien aún espera la segunda cirugía y la pensión que el IESS le debe acreditar por los siete meses que tuvo descanso médico. Él dice que solo ha recibido $ 600 de $ 2.000.
Un informe del IESS revela que en la última década, del 2007 al 2017, el número de pensionistas del Seguro de Riesgos del Trabajo aumentó en el 56%, pasando de 9.182 a 14.365 los afiliados que han quedado incapacitados por accidentes laborales. El mismo informe del IESS cita una auditoría de la Contraloría General del Estado, con fecha de octubre del 2018, que atribuye este aumento a la “ausencia de la planificación operativa anual y a los bajos niveles de ejecución presupuestaria en programas de prevención”.
Según la Ley del IESS, el Seguro General de Riesgos del Trabajo se financia con el 0,5% del aporte patronal obligatorio que “cubrirá el costo de las actividades de promoción y prevención y el de las prestaciones en subsidios, indemnización y pensiones para el afiliado”.
En el periodo 2007-2017, los recursos que el IESS ha destinado para pagar las pensiones por incapacidades laborales pasaron de $ 22,6 millones a $ 65,4 millones, un aumento del 189% en la última década que a criterio de los analistas incide en la sostenibilidad y crisis que hoy enfrenta el IESS y que preocupa a afiliados y jubilados.
“Las empresas e instituciones públicas y privadas no están realizando gestión en seguridad y salud interna”, señala el documento del IESS. Mientras, el director del Seguro General de Riesgos del Trabajo, Patricio Camino, comenta: “Todavía estamos en pañales en crear una cultura de seguridad y salud”, y recalca que “la obligación legal de cumplir con la normativa de seguridad y salud es de los empleadores”.
Estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo advierten que dos trabajadores fallecen cada minuto en el mundo por siniestros laborales. “Nuestra meta es bajar la siniestralidad (accidentes o enfermedades laborales) haciendo campañas de prevención. Fortalecer la capacitación; un trabajador capacitado y un empleador capacitado tendrán una compañía con mayor rentabilidad”, comenta Camino.















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