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Las tortugas marinas son afectadas por embarcaciones en Galápagos

4 ago 2019
3 min de lectura

Las tortugas marinas son afectadas por embarcaciones en Galápagos

En las islas Galápagos el crecimiento de la cantidad de turistas es notable en los últimos cuarenta años. En 1979 apenas 11.765 foráneos, entre nacionales y extranjeros, llegaron al Archipiélago. El año pasado se registraron 275.817 visitantes.

Este aumento ha dinamizado la economía local. Un ejemplo es el crecimiento de la oferta de servicios para la movilización de turistas. La utilización de lanchas rápidas para transportar personas de una isla a otra son parte de los paquetes que se ofrecen.

Pero el incremento de este tipo de embarcaciones ha generado un impacto en la fauna marina de Galápagos, según una investigación realizada, en 2013, por el Parque Nacional Galápagos (PNG), la Fundación Charles Darwin (FCD) y la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

El estudio determinó que el 19% de tortugas marinas (Chelonia mydas) que llegaron a zonas de alimentación, cercanas a áreas pobladas, mostraron golpes y heridas provocadas por el choque con embarcaciones.

Además, la FCD observó impactos en un 12% del total de tortugas hembras que llegaron a depositar sus huevos en la principal playa de anidación del archipiélago, Quinta Playa en isla Isabela.

Sumado a esto, desde 2002 se cuenta con 51 reportes de muerte de quelonios debido a lesiones por colisiones con embarcaciones registrados por la comunidad, guardaparques y personal de la FCD.

“Nos dimos cuenta de que había un número importante de tortugas lastimadas, fue el 12% del total (1.458) de tortugas de ese año. 170 tortugas tenían lesiones y los colegas de la USFQ también detectaron tortugas lesionadas en zonas de alimentación, en Punta Carola, cerca de Puerto Baquerizo Moreno”, dice Macarena Parra, investigadora de FCD.

Señala que el impacto puede ser mayor, ya que solo se ha monitoreado a las hembras porque los machos no salen a la playa: “Habrá animales que no salgan o que mueren en el mar y no se registran. Solo hemos visto hembras impactadas que han logrado sobrevivir”.

Cuando las tortugas chocan con una embarcación la hélice deja unos cortes rectos paralelos, también fracturas profundas en el carapacho.

Además, los pulmones de las tortugas están ubicados por debajo de su caparazón y si la hélice de una embarcación penetra profundamente perfora estos órganos, que se llenarán de agua y el animal morirá irremediablemente.

Por eso, a inicios del año pasado, la FCD junto al PNG y en alianza con Queen’s University Belfast empezaron un proyecto que permitirá levantar información que ayude a reducir estos accidentes.

Se instalaron dos dispositivos multisensoriales (uno en 2018 y otro en 2019) en los carapachos de dos tortugas marinas hembras (Chelonia mydas) que se encontraban anidando en Las Bachas, isla Santa Cruz.

Los dispositivos están en hembras anidadoras. Cada 10 o 14 días regresan a la playa para desovar y los científicos aprovechan ese momento para recopilar la información generada por el animal.

Los aparatos, cuyos costos son de ocho mil dólares cada uno, poseen sensores integrados (hidrófono, cámara, GPS, entre otros) que permiten saber los movimientos del quelonio entre cada anidación y cuánto tiempo pasa en la superficie.

Los datos recopilados servirán para determinar el nivel de riesgo que corren las tortugas de ser impactadas por una embarcación cuando están en la superficie del océano y de esta manera diseñar estrategias de conservación basadas en evidencias científicas.

“Necesitamos saber cuánto tiempo y en qué horarios pasan en superficie. Además, queremos saber en qué tipo de hábitats encontramos más tortugas yendo a la superficie porque tortugas hay por todo Galápagos. No podemos sugerir una restricción de velocidad para todo el Archipiélago, debería ser para zonas claves, pero eso lo determinarán los datos que recopilemos”, dice Parra.

Los dispositivos ya han generado información nueva y sorprendente, dice la especialista. Indica que han registrado que las tortugas pasan largos lapsos nadando a 50 centímetros de la superficie.

El objetivo de la FCD es crear un modelo de riesgo de colisión a través de la información generada por los dispositivos multisensoriales, drones, transmisores satelitales y los resultados de experimentos, realizados el año pasado con capitanes de embarcaciones locales, donde se ha calculado el tiempo y la distancia que tardan los conductores en ver las tortugas en el agua. Se espera que a finales del 2020 se presenten los primeros resultados macro.


 
 
 

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