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Boyacá, la calle ancha que se convirtió en referente del crecimiento de Guayaquil.

30 ago 2020
3 min de lectura

Con casi 2 kilómetros de extensión, la calle Boyacá surge como enlace directo de aquellos que circulan hacia el centro de Guayaquil desde el norte.


Edificios patrimoniales, entidades financieras, locales comerciales y esculturas se sitúan alrededor de esta importante vía del centro porteña.


Aunque su denominación se debe a la batalla de Boyacá, gesta con la cual Simón Bolívar liberó a Colombia del yugo hispano el 7 de agosto de 1819, en la actualidad concentra un alto movimiento comercial que dinamiza a Guayaquil. Pero en la época colonial, la referida vía era un espacio marginal.


En 1637 y por disposición del cabildo se talan manglares para que la población empiece a asentarse hacia la sabana, una vez definido el traslado entre Ciudad Vieja y Ciudad Nueva, en el que la actual Boyacá era el último punto de este sector.


"En 1738 se crea un nuevo barrio marginal como parte de la Ciudad Nueva y está ubicado ya entre las actuales calles Escobedo, Junín, Víctor Manuel Rendón y Boyacá. Es decir que es un barrio de un carácter netamente migratorio, prácticamente en las afueras de la ciudad”, manifestó el historiador Miguel Cantos.


A finales del siglo XVIII era conocido como barrio de la Sabana. Para 1820, el sector empezó a ser denominado calle Ancha. El cabildo guayaquileño bautizó esta calle como Boyacá cuatro años más tarde.


En planos de la ciudad que datan de 1858, Boyacá se extendía desde la actual Sucre hasta la calle de San Francisco (9 de Octubre). ”En un plano de 1881, la calle Boyacá está comprendida entre la calle del Boulevard o del Bajo, que viene a ser la actual calle Luis Urdaneta y da con dirección al sur terminando en el estero de Saraguro, que hoy vendría a ser la avenida Olmedo”, explicó el historiador Cantos.


Indicó que los incendios también determinaron el avance urbanístico de la ciudad. Por ejemplo, el de 1896 permitió que esta calle se expanda, por la desaparición de varios inmuebles que la cortaban.


”Para 1909 según el mapa que es desarrollado por el ingeniero Francisco Landín, la calle Boyacá o la avenida Séptima, como se la conocía contando desde la calle de la Orilla, es decir, desde Malecón, ya comienza a abrirse entre los dos últimos esteros que se prolongaban hasta la Quinta Pareja (a la altura de la actual calle Julián Coronel)”, explicó Cantos.


Paulatinamente, comenzaron a asentarse inmuebles que perduran hasta la actualidad.

En 1924 se inauguró el edificio de diario El Telégrafo, gestado por la Sociedad General de Construcciones y a cargo del italiano Hugo Faggioni. Dos años después se instaló el reloj público en esa torre.

La Casa Rosada, entre las calles Junín y Urdaneta, fue edificada en la década del 20. En esa época fue catalogada como la vivienda más larga de Guayaquil y era de propiedad de Zoila Aspiazu Peralta.


En el 2004, debido a su vetustez, entró en un proceso de remodelación. Las partes originales de este inmueble reposan en el parque Histórico, en Samborondón. En el actual predio, en la calle Boyacá, se realizan eventos sociales.


Uno de los puntos tradicionales era la intersección con la avenida 9 de Octubre, En la década del 40, allí se formó la gallada Boca Nueve, un grupo de amigos que se reunían para conversar y de la cual salieron valiosos deportistas, políticos y otros actores sociales.


En la actualidad, dos placas instaladas en el sitio evocan las charlas y aventuras que vivieron en esas épocas varios jóvenes guayaquileños. Hasta hace pocos meses, varios sobrevivientes de esa gallada solían reunirse para charlar.


El túnel del cerro del Carmen conecta la calle Boyacá con la avenida Pedro Menéndez Gilbert, en el norte porteño, desde inicios del presente siglo.


Y desde el 2004 por esta arteria vial opera la primer troncal del sistema de transportación urbana Metrovía, con varias paradas. (I)

 
 
 

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