Claves para lograr el bienestar un día a la vez

Se lo ha empaquetado y ‘redescubierto’ recientemente bajo el nombre de wellness, pero la capacidad propia de cultivar una armonía personal que traiga bienestar está dentro de cada persona desde su nacimiento.
De hecho, nuestro organismo está diseñado para buscar bienestar y equilibrio. A nivel biológico esta búsqueda se llama homeostasis. “Y como el cerebro forma parte del cuerpo, la mente también busca estos equilibrios”, ilustra el psicoterapeuta Ronny Macías.
La armonía es definida por Verónica De Ycaza, terapeuta holística, como el equilibrio consciente entre el trabajo y el descanso, el dar y el recibir, estar en servicio para los demás y en estar un tiempo en recogimiento y amor con uno mismo. Dicha armonía se sustenta, además, en tres pilares. El amor, la libertad y el camino del centro, la sabiduría.
“Vinimos para crecer en amor, pero el amor nunca será verdadero si no creces al mismo tiempo en libertad. Amor y libertad, así como en un infinito. Y el camino del centro del amor y la libertad es lo que genera sabiduría”.

La armonía se sustenta en crecimiento en amor y en libertad, más el camino central, la sabiduría.
Aunque suena sencillo (y hasta lógico), el ritmo de la vida, las ocupaciones y todo aquello que las personas sienten que tienen que cumplir/conseguir para ser felices, evita que tomen conciencia de su presente y atiendan ese compromiso de cuidar primero de sí mismas, apreciar lo que son y lo que tienen, y comenzar a vivir creando belleza.
Un camino constante hacia el equilibrio
“La búsqueda del bienestar abarca mucho más que el wellness, una serie de tareas específicas que pueden aportar cierto nivel de tranquilidad, sentirse bien a gusto en determinados contextos”, agrega Macías, del Centro de Psicoterapia Integral y Análisis Conductual Contextual (PIAC).
En otras palabras, el bienestar requiere que la vida tenga un sentido constante. Que uno sea capaz de experimentar que su vida vale la pena ser vivida cada día.
“Se trata de que más allá de que en la vida haya ausencia de preocupaciones o problemas, la persona aprende a desarrollar herramientas y habilidades para afrontar los desafíos cotidianos. Para sentirse satisfechos con su existencia y no sentir que las dificultades le sobrepasan”, dice el psicólogo clínico.
Para hallar este ‘sentido’ es primordial respetar el espacio personal, el contexto donde uno se desenvuelve. Esto, explica el especialista, significa que sus metas y conductas le permitan conseguir objetivos que conserven su calidad de vida y evitar conductas de riesgo (alcohol, tabaco, drogas, promiscuidad). Y, al mismo tiempo, favorezcan interactuar adecuadamente con los demás, sin irrespetar sus derechos.
Entre las competencias para afianzar una vida de bienestar estable y permanente, Macías menciona varios elementos claves, cuyos enfoques siempre dependen de los valores e ideales de cada individuo. Por ejemplo, la meditación, como un recurso mindfulness (conciencia plena) o la oración, lo que le permita ubicarse en el aquí y el ahora; el manejo interpersonal; regular las emociones. Tener un grupo social de apoyo, que es uno de los factores principales para prevenir el estrés.
Despertar la conciencia
“Cada día, aunque hagamos las mismas cosas externamente, las podemos vivir interiormente de una manera nueva. Si acostumbro a levantarme con estrés, debo permitirme hacerlo de otra manera, y eso no es una imposición de la vida, sino una opción. Darme cuenta de que puedo escoger la manera en que vivo cada una de mis horas, mis minutos”, explica la terapeuta De Ycaza.
¿Pero por qué muchos eligen mantenerse en el torbellino de tareas diarias? Verónica explica que en el fondo está el miedo a una forma de muerte: ver morir a quien creo que soy o la manera de funcionar en la vida que hasta ahora me ha mantenido en comodidad, pero en inconsciencia.
“Cada fin es un nuevo comienzo; reemplacemos esa palabra muerte por transición. Entonces podemos disponernos a una transición”, sostiene.
Para lograrlo, se necesita hacer una pausa que no implica necesariamente inactividad. Sugiere, por ejemplo, respirar y concentrarse en ese respirar frente a una puesta de sol. “Solamente respirar viendo el sol, como si respiraras esa luz y su belleza, te puede ir llevando a algo más profundo y verdadero en ti. Hay muchos caminos, pero la vida te brinda tu camino cuando tienes la disposición.
Tú escoges. Viendo una vela con un aroma que te agrade, un paisaje, algo que te brinde un tipo de placer, un descanso. Al principio no pasa nada más que un suspiro de alivio, pero luego puede abrirse el camino al autoconocimiento, al contacto con mi ser que no es la personalidad”.
Solo respirar y concentrarse en esa respiración puede abrir el camino hacia el autoconocimiento.
En contraste está la búsqueda de actividades que liberan adrenalina y sobreestímulos que no son naturales al ser humano y que ocasionan envejecimiento orgánico, mental y emocional acelerado.
“No está bien necesitarlos para comenzar a sentirnos vivos”, puntualiza la especialista holística.















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