Cuando los videojuegos virtuales enganchan y son un vicio dañino.

Roberto, de 16 años de edad, desarrolló un trastorno psicótico con alucinaciones durante el primer mes del periodo de abstinencia por la adicción a los juegos virtuales. El paciente contó esta semana en la cita psiquiátrica, en Guayaquil, que una voz le repetía que no dejara de jugar, que moriría si se detenía y que lo afligía recaer.
Es un caso extremo parecido a la dependencia de las drogas, relata la especialista Julieta Sagnay, sobre este diagnóstico reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Clasificación Internacional de Enfermedades en mayo del 2019 y que los países estarán obligados a reportar con un código desde enero del 2022.
La denominada adicción a los videojuegos es definida como el “incremento del deseo de jugar y del grado de prioridad que se le da en relación a otros intereses y actividades diarias".
Roberto lo sabe bien. Dejaba incluso de dormir o hacer necesidades básicas como comer e interactuar con sus familiares para sumergirse en la realidad virtual del juego Fortnite, uno de los más populares entre los niños, adolescentes y adultos en el que los personajes o los grupos se enfrentan hasta que al final hay un ganador.
No dormir a los 16 años por jugar hasta más de 24 horas seguidas de forma recurrente pues tiene un impacto en el desarrollo mismo del cerebro, explica Sagnay.
“Las neuronas crecen y se multiplican de una forma muy exponencial durante los primeros cinco años de vida. Luego ese ciclo es más lento, crecen poco a poco hasta los 25 años de edad. Entonces durante la noche cuando no se recibe la luz natural ocurre esto que es llamado como neuro espasticidad, es decir, las neuronas viejas salen, como cuando los árboles botan sus hojas, y se reconectan otras nuevas”.

En el caso de Roberto, al interrumpir el ciclo del sueño, pues estaba deteniendo el desarrollo normal del cerebro, al igual que Felipe (nombre protegido), de 18 años, quien desarrolló en cambio una depresión con ideas de suicidio tras volverse adicto a Free Fire.
El caso también llegó esta semana a la consulta privada de Sagnay. “Decía que no encontraba sentido al mundo y a la vida. El problema es que en ambos cuadros el cerebro activa el centro del placer solo cuando está el estímulo del juego”.
Pero ¿cómo detectar que el pasatiempo de jugar en un celular, lap top o computadora se convierte en una conducta adictiva?
Sagnay da algunas claves como jugar más de ocho horas al día, no necesariamente de forma continua. “Esto es progresivo y va en etapas”.
Sin embargo, agrega, no se debe satanizar ya que la exposición a los juegos virtuales también tiene efectos positivos como el desarrollo de la lógica, el razonamiento y la actividad psicomotriz en medio del confinamiento en los hogares por el COVID-19.
También pueden alentar la competencia sana, el trabajo en equipo y pensar en estrategias con rapidez.
Mauro (8), Mathías (11), Leonidas (12), Lisbeth (19) y José (26) dicen estar enganchados a los juegos en línea. Coinciden en que empezaron con los tradicionales como Mario Bros, que cuenta con una versión de carreras en la que se compite con usuarios que están en distintas partes del mundo.
“Todos mis amigos juegan”, dice Mauro, apasionado por aquellos que tienen al personaje Sonic. Este tiene versiones pagadas, por las que su papá, quien no vive con él, canceló $ 2,99 con la tarjeta de crédito.
Su madre, más cauta, dice no confiar en el manejo de los datos por lo que no consiente a su hijo con esas compras. “Estoy siempre vigilando que no juegue con desconocidos”, dice.
Mathías, en cambio, calcula que ha invertido $ 160 en los últimos dos años para comprar personajes (skins), armas y accesorios en Fortnite, al que accede de forma virtual desde que tiene 9. “Me gustan las mecánicas entretenidas. Hay trofeos que se obtienen tras cumplir ciertos requisitos entonces es lo que también me engancha”, afirma quien desde sus dos consolas accede a otros como Kingdom hearts, God of war, Minecraft y Lego DC Super Villains.

“Si he jugado como unas doce horas seguidas sobretodo cuando estoy de vacaciones y ahora que estamos en casa (por la pandemia). Hay aspectos positivos como aprender inglés o conocer personas como los amigos de mis primos. Lo negativo es que hay niños de 8 años en juegos que son para cuando se tiene más edad o jugar con un menor que en realidad es un adulto”, reconoce.
Los padres controlan los pagos desde sus correos electrónicos, como el caso de Leonidas, quien ha invertido $ 30 en los últimos dos meses en Fortnite.
En ciertos juegos, cuenta, se crean perfiles y usuarios los que se pueden añadir para jugar cada uno desde sus casas y armar los grupos: “En mi caso solo agrego a los que conozco en la vida real. Hay la opción de bloquear cuando alguien te hostiga”. Lo que hizo cuando un usuario le preguntó cómo era físicamente.
Un total de 85 denuncias se han presentado en la Fiscalía por contacto con finalidad sexual con menores a través de medios electrónicos desde enero hasta agosto de este año.
Es un acoso que también ha sufrido Lisbeth, cuando el resto de usuarios de las plataformas virtuales se percata que es mujer. “Me delata el nick (nombre del usuario) o mi voz, entonces me empiezan a tratar distinto. Una vez me ofrecieron dinero a cambio de que les envié fotos desnuda, allí lo bloqueé”.
Ella ha conocido gente de México, Perú, Guatemala y Argentina en juegos como Zula de disparos.
Con ellos interactúa en las salas de conversación de las plataformas como discord, donde se arman grupos para pensar las estrategias de juego. Esta es menos pesada que las redes ya tradicionales como Whatsapp o Skype por lo que no afectan el redimiento del videojuego en línea.
“Lo máximo que he jugado son ocho horas seguidas, si creo que a veces soy viciosa y lo negativo es que se desperdicia mucho tiempo en un videojuego en vez de hacer algo más productivo”, asegura esta estudiante universitaria de marketing.
La influencia de los youtubers, dice Lisbeth, es preoponderante. Recientemente han puesto de moda Among Us, un videojuego en el que dentro de un grupo de jugadores se debate con voz en línea quien miente al ser un impostor, rol asignado previamente a uno o más compañeros.
La interacción en línea atrae a José desde que tiene 14 años cuando empezó con el videojuego Counter Strike, en el que dos grupos de cinco cada uno (policias versus terroristas) se enfrentan en distintos escenarios. “Al principio se ingresaba a los servidores creados en internet, una plataforma a la que varias personas entraban y la computadora armaba las partidas cuando se completaban los jugadores. Ya después uno mismo arma los equipos”.
Él dice que si era un jugador frecuente hasta septiembre pasado cuando empezó la rural como parte de su ejercicio de médico. Ya adulto incluso ha conocido físicamente con los que jugaba en su momento cuando era adolescente.
Un mínimo de cinco criterios tienen que replicarse, acota Sagnay, para generar una conducta adictiva. Son la pérdida del control, dejar actividades placenteras que antes gustaban, el aislamiento, la ansiedad cuando no se juega y la aparición de problemas familiares. “El signo más importante es la alteración del sueño y del humor”, asegura.
“Tiene que ser limitado, no más de dos horas y siempre con vigilancia y reglas como no jugar con desconocidos. Tuve el caso de un niño de cinco años a quien en Roblox (videojuego en el que se crea mundos virtuales) le hablaban y le decían que era encantador y lo invitaban a hacer el juego del amor, a alguien que no sabe leer ni escribir”.
Mala postura al jugar puede generar daños físicos

Cuidar la postura cuando se juega o se está por largo tiempo frente a una laptop o computadora, para evitar dolores o daños en la columna, es lo que recomienda Luis Moreira Del Pozo, jefe del Servicio de Traumatología y Ortopedia del Hospital Luis Vernaza de la Junta de Beneficencia de Guayaquil.
“Los que van por dolores de espalda y cadera, sobre todo entre los que tienen mediana edad, la causa principal es un problema de postura. Le echan la culpa a la jornada laboral, pero hay que reconocer que al jugar en línea la posición es lo que menos interesa”.
El especialista recalca que es un error estar en los juegos en línea acostados o mal sentados, sin el uso de la silla ergonómica que se ajusta a la espalda simulando las curvaturas de la columna.
La tendinitis de De Quervain, una afección dolorosa que afecta los tendones de la muñeca del lado del pulgar, está asociada al movimiento repetitivo sobre la pantalla del celular, dice Moreira.
Además, está el síndrome del túnel carpiano, en el que hay una presión del nervio mediano de la mano. “Se puede intentar con terapia e infiltraciones, pero la solución final de este problema muchas veces es quirúrgica, entonces la base del tratamiento es la prevención”, afirma el médico.
Hay que tomar en cuenta, dice, los gastos médicos a los que se incurre cuando ya se presentan los dolores en las manos, espalda o cadera. “Estamos hablando de $ 500 a $ 600 de fisioterapia. Las dolencias ya crónicas no se quitan tan fácilmente”, asegura. (I)
















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