Ecuador negocia en busca de remontar su mal récord crediticio

No existe total acuerdo entre los expertos sobre cuántas veces el país ha incumplido su deuda externa. Se llega a contar entre ocho y once veces los incumplimientos o default.
Según Santiago Mosquera, director de la USFQ Business School, estudios indican que junto con Argentina, Ecuador tiene ocho declaratorias de moratoria y se disputan el primer lugar de países incumplidos en la región. Jaime Carrera, del Observatorio de la Política Fiscal, asegura que son once.
Del otro lado, Ecuador ha pagado tres bonos en toda su historia: eurobonos en el gobierno de Fabián Alarcón; los Global 2015 cuando Diego Borja era ministro y Rafael Correa era presidente, y bonos soberanos 2020 en el actual Gobierno.
Así se dibuja este historial crediticio que ahora el país busca mejorar, a través de una renegociación amigable de la deuda en bonos ($17 700 millones), en momentos de la pandemia y la falta de previsión para tener ahorros.
Mosquera explica que el país no está en default porque logró consentimiento de los tenedores para negociar, pero las calificadoras de riesgo lo tienen en nivel de default selectivo.
Carrera dice que Ecuador ha vivido entre los vaivenes de la deuda, con cuentas fiscales frágiles y repitiendo ciclos con los mismos pesares: baja del precio del crudo, shocks externos y la imposibilidad de pagar deuda que se contrajo por encima de la capacidad de pago.
José Hidalgo, director de Cordes, coincide en que Ecuador ha sido indisciplinado en sus finanzas públicas y por ello, al sufrir shocks externos, no ha tenido manera de pagar. Con excepción del 2008, cuando el default fue voluntario, sí había capacidad de pago, pero no la voluntad de hacerlo.
Pero, además, Ecuador “es una sociedad que no valora las finanzas públicas, pide dádivas al Estado, lo que genera que emerja una clase política populista”, asegura.
Casi ningún gobierno se salva de los incumplimientos, agrega Carrera. La deuda por la guerra de independencia se terminó de pagar recién con el boom del petróleo, en la dictadura militar. En ese periodo el país volvió a endeudarse de manera agresiva. Oswaldo Hurtado, que hizo pública la deuda del sector privado, con la sucretización, no pudo cumplir. Luego se dejó de pagar en el 87 a raíz de la rotura del oleoducto en el gobierno de León Febres-Cordero. Con Rodrigo Borja, entre el 88 y 92, no se pagó. En 1994 con Sixto Durán-Ballén se renegoció la deuda con el plan Brady, lo que se había acumulado con Febres-Cordero y Borja. Ya en la época de Jamil Mahuad (98 y 99), con el fenómeno El Niño, la caída de precios del crudo y el freno de créditos, tampoco se pagaron los Brady.
En el gobierno de Gustavo Noboa se canjearon los bonos Brady por los Global 2012 y 2030. Estos se declararon ilegítimos por una Comisión de Deuda en el régimen de Correa. Luego vino la moratoria. Esta causó malestar en mercados, porque se consideró que el Gobierno incumplió por un tema ideológico antes que técnico.
Hidalgo recuerda que hubo el agravante de los Pativideos, en los cuales se reflejó un intento de acuerdo por parte de manejadores de los credit default swaps (seguros de bonos en moratoria). En el video se observa cómo estos ejecutivos le proponen a Patiño que asuste a los mercados diciendo que no pagará la deuda, para que ellos puedan vender seguros. Las ganancias se podrían repartir. Ecuador anunció la moratoria y no pagó, aunque finalmente recompró los bonos en un tercio del valor.
Esto llevó a que el país no pudiera acceder a mercados internacionales hasta el 2014. Cuando pudo hacerlo, comenzó un endeudamiento agresivo en bonos soberanos también denominados bonos basura, porque las condiciones nunca fueron buenas: siempre fueron tasas altas y plazos cortos.
Son esos bonos basura de alto riesgo los que ahora Lenín Moreno debe renegociar.















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