Una madre llegó de Italia para ver a su hijo que estaba en la Penitenciaría y al aterrizar se enteró
Una madre llegó de Italia para ver a su hijo que estaba en la Penitenciaría y al aterrizar se enteró de la matanza

Lucrecia llegó este miércoles de Italia para ver a sus hijos después de varios años. Tenía la ilusión de visitar en la Penitenciaría a William, su hijo mayor, quien cumple una pena de cinco años. Pero al aterrizar se enteró de la matanza registrada este martes, que de momento ha causado la muerte a 116 reos y heridas a otros 80.
Este jueves la mujer ingresó al Laboratorio de Criminalística para revisar las fotografías que han recopilado los agentes y tratar de reconocer los restos de su hijo, pues dice que ya perdió la esperanza de encontrarlo con vida, luego de enterarse de que los dos compañeros de celda de William habrían sido calcinados en los patios del pabellón 5.
Tapándose el rostro para contener las lágrimas, la madre del reo cuenta que chateó con él hasta pocas horas antes de que iniciara el enfrentamiento para decirle que ya se iba al aeropuerto. “Después ya no contestó ni le llegaron los mensajes. El teléfono sale apagado”, contó la mujer, que junto con el padre de su hijo ha acudido en varias ocasiones a la cárcel, a la morgue y hasta al Parque Samanes, sin encontrar rastro de William.
Este jueves los padres se encontraron con los familiares de los compañeros de celda de su hijo. Ellos les dijeron que fueron incinerados.
El padre de William contó que la lucha entre bandas ha sido constante en los últimos meses. El hombre de la tercera edad aseguró que el pabellón 5 era el más tranquilo, que ahí estaba el ala de los cristianos, y sostuvo que que desde hace meses los dos bandos se peleaban el control de esa parte de la cárcel para sumar adeptos a su organización. Cientos de familiares de los reos del pabellón 5 llegaron a la morgue para exigir información, incluso cerraron la vía por varios minutos.
“Había gente ahí a la que le faltaba poco tiempo para salir (de la cárcel)”, dijo el padre, apenado, mientras esperaba que Lucrecia saliera de Criminalística. (I)















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